| Isaias 的个人资料Siderevs Nvncivs日志列表 | 帮助 |
|
2005年11月 Las bondades de la lunaLa Luna, que es el capricho en persona, miró por la ventana mientras dormías en tu cuna, y se dijo: esta niña me gusta.
Y bajó muellemente por su escalera de nubes, y pasó sin ruido a través de los cristales. Luego se tendió sobre ti con la ternura suave de una madre, y puso en tu rostro sus colores. Tus pupilas quedaron para siempre verdes, y tus mejillas extraordinariamente pálidas. Fue contemplando a esa visitante como tus ojos se agrandaron tan extrañamente; y te apretó tan tiernamente la garganta que te quedó para siempre el deseo de llorar.
A todo eso, en la expansión de su alegría, la Luna llenaba toda la habitación como una atmósfera fosfórica, como un veneno luminoso; y toda esa luz viva pensaba y decía: Estarás eternamente bajo la influencia de mi beso. Serás hermosa a mi manera. Amarás aquello que yo amo y aquello que me ama: el agua, las nubes, el silencio y la noche; la mar inmensa y verde; el agua informe y multiforme; el sitio en que no estarás; el amante que no conocerás; las flores monstruosas; los perfumes que hacer delirar; los gatos que se extasian sobre los pianos y gimen como mujeres, con voz ronca y dulce.
Y serás amada por mis amantes, cortejada por mis cortejadores. Serás la reina de los hombres de ojos verdes a los que también apreté la garganta en mis caricias nocturnas; de aquellos que aman la mar, la mar inmensa, tumultuosa y verde, el agua informe y multiforme, el sitio en que no están, la mujer que no conocen, las flores siniestras que parecen incensarios de una religión desconocida, los perfumes que enturbian la voluntad, y los animales salvajes y voluptuosos que son los emblemas de la locura.
Y por esto, maldita y querida niña mimada, estoy ahora tendido a tus pies, buscando en toda tu persona el reflejo de la temible Divinidad, de la fatídica madrina, de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos.
Charles Baudelaire 2005年11月 Sombra¿Era sombra no más, sombra perdida
en el preludio de una tarde santa? Y si sombra no fue, ¿cómo su planta no dejó ni señal de la partida? Si era sombra, ¿porqué me ungió la vida
de amor?... ¿porqué este nudo en la garganta en el trance de ausencia?... ¿porqué tanta y tanta sangre de la abierta herida?... Si era vida y verdad, ¿porqué se oculta?
¿por qué mi oído en el silencio ausculta y ni el murmullo de una voz la nombra?... Y si era sombra al fin, ¿por qué me llena
de sagrado pavor y me condena a vivir en la sombra de su sombra?... Enrique González Martínez. La novia del viento.Amé el augurio de sus ojos
hondo cristal de lago quieto; pero sus ojos no miraban sino fantasmas de alla lejos... Porque era la novia del viento. Quise embriagarme en su divina
voz inefable, mas su acento era tan solo un simulacro de canción, y el eco de un eco... Quise envolverme con el manto
de su cabellera de fuego; pero sus cabellos flotaban inasibles en el misterio... Implore el signo de sus manos,
nevada flor de finos pétalos; mas sus manos tejían hilos entre las mallas del invierno... Se fue, llamada por un grito
que provenía del desierto... Se fue... Ya no ha de volver nunca, porque era la novia del viento. Enrique González Martínez 2005年11月 de "Ese maldito yo"Soy un cobarde, no puedo soportar el sufrimiento de ser feliz
Cuanto más avance el hombre, menos encontrará a qué convertirse
Cuando se debe tomar una decisión capital, nada hay más peligroso que consultar con los demás, dado que, salvo algunos extraviados, nadie desea sinceramente nuestro bien.
¡Si supieran los hijos que no he querido tener la felicidad que me deben!
Descubro indefectiblemente un comienzo de desbaratamiento en todos aquellos a quienes les interesan las mismas cosas que a mí.
Quien no muera joven, se arrepentirá tarde o temprano
No deberíamos molestar a nuestros amigos más que para nuestro entierro. Y aún así…
¡No tener nada en común con los hombres salvo el hecho de ser hombre!
Creer en Dios nos dispensa de creer en cualquier cosa – lo cual supone una ventaja inestimable. Siempre he envidiado a quienes creían en él, aunque creerse Dios me parece más fácil que creer en Dios.
Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos.
Fuera de la música, todo, incluso la soledad y el éxtasis, es mentira. Ella es justamente ambos, pero mejorados.
Nuestra misión es realizar la mentira que encarnamos, lograr no ser más que una ilusión agotada.
Si no poseo el gusto del misterio es porque todo me parece inexplicable, o mejor dicho, porque lo inexplicable es mi único sustento y estoy harto de él.
Todo lo que no es desgarrador es superfluo –en música por lo menos.
Cuanto más se detesta a los hombres, más maduro se está para Dios, para un diálogo con nadie.
¿Para qué nos agitamos tanto? Para volver a ser lo que éramos antes de ser.
Los únicos acontecimientos importantes de una vida son las rupturas. Ellas son también lo último que se borra
de nuestra memoria.
Cuando supe que él era totalmente impermeable a Dostoyevski y a la música, me negué, a pesar de sus grandes méritos, a conocerlo. Prefiero conversar con un retrasado mental sensible a cualquiera de los dos.
El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad.
Existe, es evidente, una melancolía sobre la que a veces actúan los fármacos; existe otra, subyacente a nuestras explosiones de alegría, que nos acompaña constantemente, sin dejarnos solos ni un instante. De esa maléfica presencia nada nos permite librarnos: ella es nuestro “yo” frente a sí mismo para siempre.
Desembarazarse de la vida es privarse de la satisfacción de reírse de ella.Única respuesta posible a quienes nos anuncian su intención de suprimirse.
Si la amistad es interesante es porque resulta, casi tanto como el amor, una fuente inagotable de desengaños y de rabias, y por ello de sorpresas fecundas de las que no sería razonable desear abstenerse.
El medio más seguro de no perder la razón inmediatamente: recordar que todo es irreal –y que lo seguirá siendo…
Si hubiese realizado lo que un día me propuse, ¿me sentiría hoy más satisfecho? Seguramente no. Habiendo partido con el deseo de llegar lejos, hasta el límite de mí mismo, comencé a mitad de camino a dudar de mi tarea y de todas las tareas.
Generalmente se encapricha uno de una Eva o de una idea bajo el efecto de un apetito suicida. ¡Qué iluminación sobre la esencia del amor y del fanatismo!
Intento en vano imaginar el cosmos sin… mí. Afortunadamente, la muerte se apresurará a remediar la insuficiencia de mi imaginación.
Prefiero ofrecer mi vida en sacrificio que serle necesario a alguien.
Una vez repuestos de una “pasión”, volver a entusiasmarse por un ser parece tan inconcebible que resulta imposible imaginar a alguien, ni siquiera un insecto, que no esté abismado en la decepción.
Mi misión es ver las cosas tal como son. Todo lo contrario de una misión…
Si prefiero las mujeres a los hombres es porque ellas tienen la ventaja de ser más desequilibradas, es decir, más complicadas, más perspicaces y más cínicas, por no hablar de esa misteriosa superioridad que confiere una esclavitud milenaria.
Me resulta imposible saber si me tomo en serio o no. El drama del desapego es que no se pueden medir los progresos que se hacen. Se avanza en un desierto y no se sabe nunca dónde se está.
Había venido desde lejos a buscar el sol y el sol hallado al fin, me era hostil. ¿Y si me lanzase desde lo alto del acantilado? Mientras hacía consideraciones más bien sombrías mirando a la vez los pinos, las rocas y las olas, sentí de repente hasta qué punto me encontraba sometido a este bello universo maldito.
La felicidad y la desgracia me hacen igualmente desdichado ¿Por qué he preferido más de una vez la primera?
De todo lo que nos hace sufrir, nada tanto como la decepción nos produce la sensación de que alcanzamos por fin lo Verdadero.
Un poco de conmiseración entra en toda forma de afección, en el amor y hasta en la amistad, salvo, no obstante, en la admiración.
Fueron Schopenhauer y Nietzsche quienes mejor hablaron en el siglo pasado del amor y de la música. Sin embargo, los dos no frecuentaron más que los burdeles y en cuestión de músicos, el primero adoraba a Rossini y el segundo a Bizet.
Confiaba en poder asistir en vida a la desaparición de nuestra especie. Pero los dioses no me han sido favorables.
Es el sufrimiento y no el genio, únicamente el sufrimiento, lo que nos permite dejar de ser marionetas.
Cuando se sufre el hechizo de la muerte, todo sucede como si la hubiéramos conocido en una existencia anterior y nos hallásemos ahora impacientes de encontrarla de nuevo lo más pronto posible.
La música es una ilusión que compensa de todas las demás.
¿Cómo explicar que el hecho de no haber sido, que la ausencia colosal que precede al nacimiento no parezca incomodar a nadie, y que aquel a quien le perturba no le perturbe demasiado?
Quisiera olvidarlo todo y despertarme frente a la luz anterior a los instantes.
La melancolía redime a este universo, y sin embargo es ella la que nos separa de él.
¿Cuántas decepciones conducen a la amargura? –Una o mil, depende del individuo.
El hombre se halla en algún lugar entre el ser y el no-ser, entre dos ficciones.
Esos instantes en los que basta un recuerdo o menos aún para deslizarse fuera del mundo.
Parecerse a un corredor que se detiene en plena carrera para intentar comprender qué sentido tiene correr.
Meditar es un signo de sofoco.
Todo sucede demasiado tarde, todo es demasiado tarde.
¡Si describir una desgracia fuera tan fácil como vivirla!
Todo el mundo me exaspera, pero me gusta reír. Y no puedo reír solo.
Leer es dejar a otros padecer por nosotros. La forma más delicada de explotación.
Quien no cree en el Destino prueba que no ha vivido.
Si las relaciones entre los seres humanos son tan difíciles es porque el ser humano ha sido creado para romperse la cara y no para tener "relaciones"
Extraviado aquí abajo, como me hubiera extraviado sin duda en cualquier otro lugar.
No he conocido una sola persona perturbada a la que no le interesara Dios ¿Debe por ello concluirse que existe un vínculo entre la búsqueda de lo absoluto y la desintegración del cerebro?
La gran, la única originalidad del amor es que hace la dicha indistinta de la desdicha.
El hombre va a desaparecer: ésa era hasta ahora mi firme convicción. Entretanto he cambiado de opinión: el hombre debe desaparecer.
Lo propio del dolor es no tener vergüenza de repetirse
Nos apegamos tanto más a un ser cuanto que su instinto de conservación es vacilante, por no decir nulo.
Esas noches en medio de las cuales, en ausencia de un confidente, no tenemos más remedio que dirigirnos a Quien interpretó ese papel durante siglos, durante milenios.
Lo maravilloso de esta vida es que cada día nos aporta una nueva razón de desaparecer.
Decepcionado por todos, es inevitable que acabemos siéndolo por nosotros mismos; a no ser que hayamos comenzado por ahí.
Cada uno se agarra como puede a su mala estrella.
Las últimas hojas caen danzando. Se necesita una gran dosis de insensibilidad para no sucumbir al otoño.
Para engañar a la melancolía hay que moverse sin tregua. En cuanto nos detenemos ella se despierta, si es que alguna vez se adormeció realmente.
Lo que sé arruina lo que deseo
El pensamiento de la muerte esclaviza a quienes obnubila. Sólo libera al principio; después degenera en obsesión, dejando así de ser un pensamiento.
Contar en vano con la ventaja de estar solo ¡Siempre escoltado por uno mismo!
¡Pensar que hubiéramos podido dispensarnos de vivir todo lo que hemos vivido!
Después de todo, yo tampoco he perdido el tiempo, yo también me he zangoloteado como todo hijo de vecino en este universo descabellado
CIORAN, E. M., Ese maldito yo |
|
|