| Isaias 的个人资料Siderevs Nvncivs日志列表 | 帮助 |
|
2006年4月 Edgar en "El rey Lear"Mejor así y saber que te desprecian que despreciado y halagado. Ser lo peor, lo más bajo y humillado de la suerte, es tener una esperanza, vivir sin miedo. El cambio doloroso es la caída; de lo peor se va al júbilo. Conque, bienvenido, aire immaterial que ahora abrazo. El desdichado al que empujaste a lo peor no debe nada a tus ráfagas. Y podría estar peor. No estamos en lo peor mientras podamos decir que algo es lo peor. ¿Otra vez desanimado? El hombre ha de sufrir el dejar este mundo igual que el haber venido. La madurez lo es todo. SHAKESPEARE, William. El rey lear 2006年4月 El nuevo sentidoA Ricardo Arenales. Monotonia triste Ver que las horas rectificadoras Al clamor de la luna Sentir que la emoción nada descubre... Estas hojas de otoño ¡Ah, si un sentido más diera a las cosas ¡Si pudiéramos ir, en cada huella ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ 2006年4月 IntusTe engañas, no has vivido...No basta que tus ojos
se abran como dos fuentes de piedad, que tus manos se posen sobre todos los dolores humanos ni que tus plantas crucen por todos los abrojos. Te engañas, no has vivido mientras tu paso incierto
surque las lobregueces de tu interior a tientas; mientras, en un impulso de sembrador, no sientas fecundado tu espíritu, florecido tu huerto. Hay que labrar tu campo, divinizar la vida,
tener con mano firme la lámpara encendida sobre la eterna sombra , sobre el eterno abismo... Y callar, mas hondo, con tan profunda calma
que absorto en la infinita soledad de ti mismo, no escuches sino el vasto silencio de tu alma. Enrique González Mártinez. Historia e utopiaUna vez desvanecida la fiebre, hete ahi desembrujado, excesivamente normal. Sin ninguna ambición, luego sin ningún medio de ser alguien o algo; la nada en persona, el vacío encarnado: glándulas y entrañas clarividentes, huesos desengañados, un cuerpo invadido por la lucidez, purificado de sí mismo, fuera de juego, fuera del tiempo, suspendido de un yo fijado en un saber total sin conocimientos. Una vez huido el instante, ¿dónde volver a encontrarlo?, ¿quién te lo volverá a dar?, por doquier frenéticos o hechizados, una muchedumbre de anormales de los que la razón ha desertado para refugiarse en tí, en el único que lo ha comprendido todo, espectador absoluto, perdido en medio de los engañados, por siempre reacio a la farsa unánime. Como el intervalo que te separa de los otros no cesa de agrandarse, llegas a preguntarte si no habrás percibido alguna realidad que se escapa a todos. Revelación ínfima o capital, cuyo contenido te seguirá siendo oscuro. La única cosa de la que estas seguro es de tu acceso a un equilibrio inaudito, promoción de un espiritu sustraido a toda complicidad con otro. Indebidamente sensato, más ponderado que todos los sabios, así aparece ante tí mismo... Y si te pareces, empero, a los frenéticos que te rodean, sientes que una minucia te distinguirá por siempre de ellos; esa sensación, o esa ilusión, hace que, si ejecutas los mismos actos que ellos, no pongas en ellos el mismo ímpetu ni la misma convicción... Si has precisado para ello ni más ni menos que una revelación, o un derrumbamiento, deducirás que los que no han atravesado una crisis semejante se hundirán más y más en las extravagancias inherentes a nuestra raza
Cioran, E. M., Historia e utopia. |
|
|